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Obra

por Bertis
miércoles, 14 de mayo del 2008 a las 13:05
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QUINTO LICINIO CATO I. EL AGUILA DEL IMPERIO:

Quinto Licinio Cato ha conseguido la preciada libertad a cambio del compromiso de servir en la legión; sin embargo, ninguno de sus compañeros parece muy seguro de que haya hecho un buen negocio. La implacable instrucción a la que le someten y las interminables marchas no parecen lo más apetecible para un joven culto y refinado como Cato, pero, tras dos semanas en el campamento y después de ser víctima de las más crueles novatadas, parece listo para enfrentarse a los bárbaros germanos e iniciar una prometedora carrera como optio. Será durante la invasión de Britania, tierra de brujas habitada por salvajes, y de la mano del rudo centurión Lucio Cornelio Macro, cuando se iniciará la carrera militar de este personaje. La segunda legión augusta, por entonces al mando de Vespasiano, será testigo de sus primeras hazañas.

QUINTO LICINIO CATO II. ROMA VINCIT!, UN OPTIO EN LA INVASIÓN DE BRITANIA:

Continuación de El águila del Imperio, situada de nuevo en Britania y un nuevo intento de invasión como principal línea de argumentación. Sin embargo, nuestro protagonista Cato, ha madurado y es un experimentado guerrero. Tendrá que enfrentarse a los bárbaros britanos que tienen un modo de lucha para el que los romanos no estaban preparados, por lo que será preciso un alto grado de disciplina para luchar contra ellos. Todo ello, cómo no, rodeado de intrigas, conspiraciones y sabotajes. En esta novela, Scarrow hace un pequeño homenaje a Robert Graves mediante la intervención del emperador Claudio, cuya caracterización responde perfectamente a la que hizo Graves en su Yo, Claudio

QUINTO LICINIO CATO III. LAS GARRAS DEL AGUILA:

Tras la sangrienta conquista de Camuloduno, durante el crudo invierno del año 44 d.C. el ejército romano se prepara para extender la invasión de Britania con un contingente de 20.000 legionarios armados hasta los dientes. El general Aulo Plautio confía en que la llegada de la primavera facilite la campaña, pero, inesperadamente, su familia es raptada por los druidas de la Luna Oscura. Se necesitan dos voluntarios lo suficientemente audaces para adentrarse en el peligroso territorio de la tribu de los durotriges, encontrar a la familia del general y, si es posible, rescatarla antes de que sean sacrificados, y, para su desgracia, el centurión Macro y el optio Cato serán los elegidos.

QUINTO LICINIO CATO IV. LOS LOBOS DEL AGUILA:

Aún en Britania, Quinto Licinio Cato ve la alegría de su ascenso a centurión empañada por una misión casi imposible: convertir a una tribu de bárbaros, los Lobos, en una unidad al servicio del ejército romano que deberá cubrirle las espaldas en su avance por el interior del país. Los infructuosos intentos por dotarlos de disciplina, pese a la ayuda de Macro, darán pie a divertidas escenas, pero hay poco tiempo para las bromas cuando una turbamulta de salvajes se dispone a atacarles. La presencia de los romanos en Britania es un aspecto de la historia antigua poco tratado hasta la fecha en novelas históricas, y la obra de Scarrow cubre perfectamente esta carencia.

QUINTO LICINIO CATO V. EL AGUILA ABANDONA BRITANIA:

En lo que parece que va a ser el ataque definitivo contra las hordas de Carataco, la tercera cohorte debe desempeñar un papel de primer orden, cortando una posible retirada. Sin embargo, el fracaso en el cumplimiento de esta misión, la desbandada que éste provoca y las luchas internas en el seno de la propia cohorte va a desencadenar una situación crítica. En su búsqueda de una cabeza de turco, el nuevo centurión superior se fija en los centuriones Macro y Cato que tendrán que tomar una difícil decisión. Encadenando escenas sumamente divertidas, espléndidas recreaciones de batallas y una acertada reproducción de la vida en un campamento romano rodeado de bárbaros britanos, el autor ha dado una de las mejores novelas de un ciclo que gana interés y emoción en cada nueva entrega.

QUINTO LICINIO CATO VI. LA PROFECÍA DEL AGUILA

Nuestra pareja de centuriones formada por Macro y Cato se encuentra en Roma a la espera de ver cómo se resuelve el conflicto en que se han visto metidos como resultado del asesinato del general Plautio, cuando, inesperadamente, cae en sus manos una misión de la que depende el futuro del Imperio romano. Esta vez tendrán que recuperar unos papiros de incalculable valor que se hallan en manos de una horda de piratas, lo que les obliga a embarcar y enfrentarse a los terribles piratas que por aquella época (45 a.C.) pugnaban con las tropas romanas por el control del Mediterráneo.
Esta vez nuestros protagonistas, además de no tener ninguna experiencia en el mar deberán soportar la compañía de su acérrimo rival, Vitelio. El sentido del humor, la humanidad de los personajes, la recreación de la vida cotidiana en Roma, acompañados de un profundo conocimiento de las costumbres militares de la época y una trama llena de aventuras explican el éxito de esta saga.

QUINTO LICINIO CATO VII. EL AGUILA EN EL DESIERTO

En esta ocasión, Cato y Macro son enviados a la frontera oriental del Imperio para poner orden en un ejército que está al borde del caos y en sus oficiales, que se ven envueltos en todo tipo de escándalos.

Sin embargo, nuestros protagonistas no tardarán en descubrir que el estado del ejército es el menor de los problemas de la frontera oriental del Imperio: Bannus, está provocando un alzamiento en Judea en nombre de un personaje crucificado en Jerusalén hace casi setenta años, y Partia, parece dispuesta a una invasión de consecuencias imprevisibles.... Macro y Cato tendrán que poner todos sus sentidos para salir de esta com

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Obra

por Bertis
miércoles, 14 de mayo del 2008 a las 08:52
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EL ARDOR DE LA SANGRE

La reciente publicación en Francia de esta nueva obra inédita de Irène Némirovsky ha vuelto a situar la obra y la azarosa biografía de esta gran autora en el primer plano de la actualidad. Descubierto en el IMEC (Institut Mémoires de l'Édition Contemporaine) por los actuales biógrafos de Némirovsky, el manuscrito había permanecido perdido y olvidado entre los papeles de su editor de la época. Novela intimista y conmovedora, El ardor de la sangre constituye todo un hallazgo que confirma a Irène Némirovsky entre los autores europeos más destacados del siglo xx.

Todo ocurre en una tranquila villa de provincias francesa, a principios de los años treinta. Silvio, el narrador, ha dilapidado su fortuna recorriendo mundo. A los sesenta años, sin mujer ni hijos, sólo le queda esperar la muerte mientras se dedica a observar la comedia humana en este rincón de Francia donde, aparentemente, nunca sucede nada. Un día, sin embargo, una muerte trágica quiebra la placidez de esa sociedad cerrada y hierática. A partir de allí, emergen uno tras otro los secretos del pasado, hechos ocultados cuidadosamente que demuestran cómo la pasión juvenil, ese ardor de la sangre, puede trastornar el curso de la vida. Como en el juego de las cajas chinas, las confesiones se suceden hasta llegar a una última y perturbadora revelación.

Con un tono intenso y sosegado, Némirovsky utiliza el espejo sereno y frío de la edad madura para reflejar el impulso fogoso y los excesos de la juventud, en agudo contraste con el sofocante ambiente provinciano de sobreentendidos, sospechas y silencios que la autora describe con esa particular mezcla de lucidez y compasión que caracteriza su obra.


«Incisiva y estupenda novela de pasiones silenciadas, de mezquindad e hipocresía social, de despiadada crueldad de unos seres humanos hacia los otros, pero también de compasión, de lucha por la felicidad y arrepentimiento.» ABC
«Transpira la enorme fuerza narrativa de Némirovsky, el manejo de la sutileza, los temas básicos de la dramaturgia, por decirlo en términos escénicos, la cohesión del pensamiento que sustenta toda su escritura.» La Vanguardia

EL BAILE

Autora de la recién descubierta Suite francesa, publicada póstumamente y aclamada por la crítica y el público de media Europa, Irène Némirovsky mostró desde muy joven un talento excepcional. Con veintisiete años de edad, Némirovsky saltó a la fama con esta breve joya literaria sobre la venganza de una adolescente, editada en Francia en 1930 y traducida al castellano en 1986.
Instalados en un lujoso piso de París, los Kampf poseen todo lo que el dinero puede comprar, excepto lo más difícil: el reconocimiento de la alta sociedad francesa. Así pues, con el propósito de obtener el codiciado premio, preparan un gran baile para doscientos invitados, un magno acontecimiento social que para el señor y la señora Kampf supondrá, respectivamente, una excelente inversión y la soñada apoteosis mundana.Pero en casa de los Kampf no todos comparten el mismo entusiasmo. Herida en su orgullo por la prohibición materna de asistir al ágape, Antoinette, de catorce años, observa con amargura los agitados preparativos del baile y siente que ha llegado la ocasión de enfrentarse a su madre, afirmarse a sí misma y realizar su propia entrada en la edad adulta. Con un breve gesto, tan impulsivo como espontáneo, provoca una situación absurda que culminará en un final dramático y revelador.
Dotada de una afilada percepción psicológica, Némirovsky condensa en pocas páginas una historia donde la difícil relación madre-hija y el ansia de reconocimiento social se funden con la pasión por la vida y la búsqueda de la felicidad. Una obra indispensable de uno de los grandes escritores del siglo XX.

«Una estremecedora pequeña joya literaria» ABC
«La obra más irrefutable de su excelente arte literario. (...)Un prodigio de exactitud, una maquinaria narrativa que funciona con impecable determinación» Babelia

DAVID GOLDER

Autora de la recién descubierta Suite francesa, galardonada como Libro del Año 2005 por los libreros de Madrid, Irène Némirovsky mostró desde muy joven un talento excepcional. Con veintiséis años publicó David Golder, acogida por la crítica como una obra maestra y, más tarde, adaptada al cine y al teatro. Era el comienzo de una carrera literaria que situaría a Némirovsky entre los más grandes escritores franceses del siglo XX.

Tomando como modelo la figura de sus padres, arquetipos del millonario hecho a sí mismo y la esposa egocéntrica y despilfarradora, Némirovsky despliega su aguda percepción psicológica en la descripción del mundo de los grandes negocios, territorio de personajes sin escrúpulos en el que la voracidad de los hombres es tan grande como la precariedad de sus fortunas. David Golder es un banquero caído en desgracia tras una grave crisis cardiaca sufrida en un casino de la Costa Azul. Cuando las malas noticias sobre la salud del financiero se extienden, las acciones de sus empresas se desploman. Así, de la noche a la mañana, Golder se encuentra en la bancarrota; arruinado, enfermo y abandonado por su mujer y su única hija, se recluye en un piso vacío de París. Si bien ha perdido todo, aún conserva el espíritu luchador y el amor por el riesgo que le permitieron abandonar el mísero gueto ucraniano donde nació y convertirse en uno de los hombres más acaudalados de Francia. Cuando la oportunidad de enriquecerse de nuevo se presenta ante él, Golder no dudará un segundo en lanzarse a la aventura, lo que lo llevará a algunos escenarios de su juventud. El riesgo, nada menos que su propia vida, es grande, pero la ganancia es, a sus ojos, aún mayor: obtener una fortuna superior a la anterior y recuperar a su hija, la única persona que ha amado en este mundo.

«Escrita con un manejo envidiable del diálogo y el discurso indirecto libre, esta novela de Némirovsky (...) es una prueba notoria del talento de una escritora que se propuso retratar las contradicciones y las miserias de la clase a la que pertenecía.» Página12
«David Golder es ante todo una gran novela de escritura penetrante, diálogos memorables e incisiva caracterización psicológica. El manejo del discurso libre indirecto es soberbio.» La Razón
«Su trazo expresionista descubre a una escritora de talento que retrata el ansia bestial del hombre por el tener.» El Mundo
«Leer una sola de sus secas, despiadadas y sombrías páginas y enamorarse inmediatamente de esta escritora, de extraordinaria lucidez y de tremendo y trágico final, es todo uno.» ABC

SUITE FRANCESA

El descubrimiento de un manuscrito perdido de Irène Némirovsky causó una auténtica conmoción en el mundo editorial francés y europeo. Novela excepcional escrita en condiciones excepcionales, Suite francesa retrata con maestría una época fundamental de la Europa del siglo XX. En otoño de 2004 le fue concedido el premio Renaudot, otorgado por primera vez a un autor fallecido.
Imbuida de un claro componente autobiográfico, Suite francesa se inicia en París los días previos a la invasión alemana, en un clima de incertidumbre e incredulidad. Enseguida, tras las primeras bombas, miles de familias se lanzan a las carreteras en coche, en bicicleta o a pie. Némirovsky dibuja con precisión las escenas, unas conmovedoras y otras grotescas, que se suceden en el camino: ricos burgueses angustiados, amantes abandonadas, ancianos olvidados en el viaje, los bombardeos sobre la población indefensa, las artimañas para conseguir agua, comida y gasolina. A medida que los alemanes van tomando posesión del país, se vislumbra un desmoronamiento del orden social imperante y el nacimiento de una nueva época.
La presencia de los invasores despertará odios, pero también historias de amor clandestinas y públicas muestras de colaboracionismo. Concebida como una composición en cinco partes -de las cuales la autora sólo alcanzó a escribir dos- Suite francesa combina un retrato intimista de la burguesía ilustrada con una visión implacable de la sociedad francesa durante la ocupación. Con lucidez, pero también con un desasosiego notablemente exento de sentimentalismo, Némirovsky muestra el fiel reflejo de una sociedad que ha perdido su rumbo. El tono realista y distante de Némirovsky le permite componer una radiografía fiel del país que la ha abandonado a su suerte y la ha arrojado en manos de sus verdugos. Estamos pues ante un testimonio profundo y conmovedor de la condición humana, escrito sin la facilidad de la distancia ni la perspectiva del tiempo, por alguien que no llegó a conocer siquiera el final del cataclismo que le tocó vivir.

«Una narración de un vigor extraordinario.» Le Monde
«Una obra excelente.» New York Times
«Es preciso leer este libro.» Le Nouvel Observateur
«Una obra maestra.» L'Express
«Un libro de una calidad literaria excepcional.» TLS
«Sensacional recuperación (...) Némirovsky registra con portentosa serenidad, sin consentirse ninguna flaqueza sentimental, la perturbación de los hombres y mujeres zarandeados por la guerra. (...) Se trata de una escritora que crea adicción.» Babelia
«La lectura de este libro significa mucho más que el simple acercamiento a un documento trágico de una época fundamental para la historia de Europa.» ABC de las letras
«Literatura de la mejor cepa. (...) Suite francesa por lo tanto, además de ficción pura, es un documento personal y directo del mismo rango que el Diario de Ana Frank o Una mujer en Berlín de autora anónima.» Culturas
«Hay novelas llenas de verdad capaces de conservar intacto entre sus páginas un trozo del mundo. Ésta es una de ellas.» Territorios
«Suite francesa es una excelente novela que ha crecido con los años. (...) La obra de Némirovsky debe interpretarse como un acto de resistencia del espíritu contra el fanatismo y la intolerancia Sus palabras aún nos iluminan.» El Cultural
«Un fresco extraordinario, de una hondura humana e inteligencia literaria prodigiosos.» Caballo Verde

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Biografía

por Bertis
lunes, 12 de mayo del 2008 a las 16:54
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Biografía

Irène Némirovsky es una autora poco conocida en castellano. Nació en 1903 en Kiev en el seno de una familia judía. Su vida estuvo marcada por un destino trágico. Hija de un banquero moscovita, huyó de Rusia junto con su familia apenas ocurrida la Revolución. Tras varias peripecias en Finlandia y en Suecia, los Némirovsky se instalaron en París. Desde entonces hasta el final de su vida publicó una decena de novelas y una biografía novelada sobre la vida de Antón Chéjov. En 1942 fue detenida en Saône-et-Loire adonde se había refugiado y deportada al campo de concentración de Auschwitz donde murió poco después. En español apenas hay traducidos cuatro o cinco de sus títulos.

Los emigrados rusos

Entre 1920 y 1930 muchos intelectuales rusos huyeron de la flamante Unión Soviética, perseguidos o desconformes con su política. Muchos eran los llamados "rusos blancos" que solían reunirse para defender al Zar, entre otras cosas. Nina Berberova escribe: "...a los emigrados rusos se les da asombrosamente bien lo de salir a flote. Son muy listos, y saben sacar el máximo partido de las situaciones delicadas. Son, sin lugar a dudas, una gente con suerte." Las dos capitales del exilio ruso fueron Berlín y París., a tal punto que la supuesta hija del Zar, librada milagrosamente de la muerte, Anastasia Romanov, apareció flotando en una alcantarilla berlinesa. La historia y los análisis de ADN demostraron luego que la verdadera Anastasia no se libró de nada y murió en Ekaterinburgo junto a sus padres.
Los escritores emigrados fueron muchos; entre los más célebres se cuentan: Vladimir Nabokov, Iván Bunin, Nina Berberova, Irène Némirovsky y Marina Tsvetaia quien a finales de los '30 regresó a Rusia y murió allí.
En su autobiografía Habla, memoria, Vladimir Nabokov relata que había entre los emigrados un gran número de buenos lectores, lo cual garantizaba el éxito de una publicación "a una escala relativamente grande; pero como ninguno de estos escritos podía circular por la Unión Soviética, toda esa actividad adquiría cierto aire de frágil irrealidad". Las editoriales se llamaban Orión, Cosmos y Logos, entre otras: eran la metáfora de un universo. En la vida del emigrado eran características las tertulias en las que se leía el material literario, un poco como en los salones del siglo XVIII. Esto garantizaba la supervivencia intelectual de este grupo humano, así como conservar la lengua materna, el ruso, como lengua de escritura. Sin embargo, a lo largo de los años muchos autores rusos se adaptaron a escribir en otras lenguas, y hubo quien desde el comienzo lo hizo en otro idioma. Nabokov es famoso por su polilingüismo. E Irène Némirovsky, por ejemplo, escribió desde los comienzos en francés. La aprendió en su infancia y la consideraba su segunda lengua.
Escribir en una lengua diferente de la natal parece una característica propia de los autores de Europa del Este, aun en la actualidad: Milán Kundera dejó el checo por el francés y Stephen Vizinczey el húngaro por el inglés. Tal como dice un polaco en un cuento de Katherine Ann Porter: "Yo tengo que aprender todos los malditos idiomas, pues nadie habla polaco excepto los polacos".
La literatura de los emigrados está marcada por el signo de la nostalgia. Si bien uno podría decir que en toda literatura del exilio aparece la nostalgia como elemento literario, en el caso de los rusos este elemento se refleja en el recuerdo del paisaje, los bosques, las estepas y la nieve, las posesiones perdidas, como la dacha y la servidumbre. En sentido lato, hacen referencia al paraíso perdido: la vieja Rusia y la infancia. No obstante, en la literatura de Irène Némirovsky estos elementos están velados y el que anhela Rusia nunca es el narrador sino alguno de los protagonistas.

El comienzo

En 1929 Irène Némirovsky envió al editor Bernard Grasset el manuscrito de su primera novela David Golder. Estaba escrita en francés. El texto entusiasmó al editor, quien la publicó de inmediato. Fue saludada por una crítica sorprendida por la juventud de la autora y el crítico Paul Reboux quien fuera uno de los primeros en llamar la atención sobre la joven Colette en su momento, auspició grandes éxitos a Némirovsky. La crítica francesa, tan acartonada a su Academia, nunca se adaptó a la precocidad de sus autores y siempre los miraron como a bichos raros. Encima, no son escasos en autores jóvenes y brillantes: desde Rimbaud, pasando por Alain Fournier, a Colette y Françoise Sagan.
David Golder narra la historia de un banquero ruso-judío que vive en París. Está continuamente sometido a los caprichos de su esposa y de su hija, a quien adora, y por ellas pierde la cabeza y la fortuna. A comienzos de la novela, David Golder se desmaya y le es diagnosticada una angina de pecho. Debe descansar, pero le resulta imposible: tiene que seguir haciendo negocios. Viaja por barco a Rusia, se reencuentra con su paupérrimo pueblo natal y durante el viaje de regreso muere.
Escrita con un estilo preciso y detenido, la obra no es sino una versión adecuada a las primeras décadas del siglo de La muerte de Iván Illich de León Tolstoi. La enfermedad y la muerte están aliadas frente a la negligencia del protagonista: aunque se niegue a verlo, su fin está cerca. Tolstoi escribió su obra como una fábula sobre las vanidades de la vida. Tanto allí como en la mayoría de los autores eslavos aparece una sola verdad: "siento dolor, gracias a eso sé que estoy vivo" y "mi dolor es lo único que tengo". Turguenev hablará del dolor espiritual: el amor no correspondido, o la búsqueda de una vida con sentido como en Rudin, el héroe ruso que marcha a luchar a las barricadas francesas en 1789. En Pushkin este dolor es el del honor perdido, en Gógol y también a veces en Dostoyevski, la miseria. Tal vez en los emigrados este dolor de vivir fue reemplazado por la nostalgia, por eso tantos personajes de Nabokov (Pnin, por ejemplo) sienten que viven como si estuvieran muertos. Némirovsky también sigue la tradición rusa: el dolor existe para recordarnos que vivimos y que lo estamos haciendo mal. Las vanidades pertenecen al mundo de las apariencias; en el mundo real sufrimos y nos estamos muriendo.

La obra

Un año después, Irène Némirovsky publicó El baile, novela muy breve en que vuelve sobre el universo de los ricos: el millonario débil, la esposa insaciable, la hija sensible e insastifecha. Este texto acentuó su comparación con novelas de Colette como Sido o La gata. Fundamentalmente el paralelo se debe a la época y la lengua en que fueron escritos, ambas suelen tener protagonistas femeninas inconformes, introspectivas y muchas veces perversas, y en la búsqueda de imágenes inusuales sobre la naturaleza y los sentimientos.
Su universo literario eran los ricos, un poco como sucedía con Scott Fitzgerald, y volverá a ellos en Los perros y los lobos. Ada es judía y millonaria y se asombra de la esclavitud de los ghettos. Ella imagina que nunca acabará allí: "a mí, unas cosas parecidas nunca me pasarán". Sin embargo, está en su destino. Si entendemos el destino como aquello de lo que no se puede escapar y a lo que uno está unido por lazos sanguíneos y geográficos y que constituyen a lo largo de la historia una cadena de eslabones vinculantes.
Es el mismo destino del que Némirovsky no logrará escapar. Estaba redactando Suite française cuando es detenida y enviada al campo de concentración de Auschwitz donde morirá. Su marido fallecerá tres meses después.

El maestro Chéjov

Entre las obras póstumas de Irène Némirovsky se cuentan La vida de Chéjov (1946), Les biens de ce monde (1947) y Les feux de l'automne (1948).
La biografía de Chéjov es un texto espléndido. Trabajado desde la tercera persona, hace hincapié en sus orígenes (el abuelo era un siervo que compró su rescate y el de sus hijos), la infancia y la vida familiar del autor: la violencia de su padre, un tendero de Taganrog; sus seis hermanos, la austeridad, la carrera de medicina, la disipación de los hermanos. Hasta la muerte de su padre, Antón Chéjov se constituyó en el sostén económico de su familia. De allí la escritura febril de cuentos que rápidamente podía vender en periódicos y revistas. Cuando le pedían que descansara, que no escribiera tanto, que retuviera el impulso en pos de la calidad, él sólo respondía: "Mamá y papá tienen que comer".
A su vez, el libro es un compendio de consejos para escribir. Escribe Némirovsky: "El cuento, para ser logrado, exige las cualidades que Chéjov poseía de nacimiento. El sentido del humor: una novela larga y trágica da una impresión de fatalidad grandiosa; un relato corto en el que la tristeza es demasiado pesada y tétrica abruma y repele. El pudor: un novelista puede (y a veces debe) hablar de sí mismo; para un cuentista, eso es imposible: tiene el tiempo contado; el que escribe no puede entonces mostrarse en su complejidad, en su riqueza; lo más prudente para él es mantenerse al margen".
Némirovsky, además, escribe una breve lección de literatura rusa, comparando la producción de Chéjov con la de Tolstoi, amigos y contemporáneos. Sus diferencias de filosofía y la tragicidad con que encaraban sus textos estaba dada por la clase social y el lugar de que venían. Tolstoi, el gran señor, idealizaba a los humildes; Chejov, el plebeyo, había sufrido demasiado la brutalidad de los humildes como para sentir por ellos algo más que compasión. Tolstoi despreciaba la elegancia, el lujo, la ciencia, el arte. Chéjov amaba todo eso de lo que él había carecido de pequeño. Tolstoi odiaba a las mujeres y el amor carnal y la sensualidad, ya que eran las debilidades de su propia naturaleza apasionada. Chejov, delicado, enfermo, no comprendía la naturaleza de este pecado, que en él nunca se había manifestado de una manera arrolladora. Había entre ellos un abismo insalvable.
La biógrafa termina el texto con el recuerdo de Máximo Gorki sobre el funeral de Chéjov. Introducir este texto parece un simple detalle, sin embargo, está escrito en clave chejoviana. Si Chejov hubiera estado vivo, habría relatado su propio funeral.

Los frutos

Irène Némirovsky dejó una docena de libros escritos en su corta vida. Cada uno de ellos brilla como una obra maestra. Su amor por la literatura es evidente: miraba el mundo casi como un mero material literario. En 1937 nació su hija Elizabeth Gille, que sobrevivió al Holocausto. La hija también fue escritora, y en sus libros se rastrean los elementos literarios que interesaban a la madre. Tal vez haya sido una pura coincidencia que una madre escritora haya generado una hija escritora, pero esto es difícil de creer. Algunos estudios dicen que en los genes vienen la inclinación a la creación literaria. Esto también es difícil de creer. Solamente el amor es hereditario.

Bibliografía de Irène Némirovksy:

L'enfant génial, paru en 1927 dans la revue "Les Oeuvres libres"
Le Malentendu, paru en 1926 dans "Les Oeuvres Libres" et repris aux Editions Fayard en 1930
David Golder, Grasset 1929 David Golder, Grasset 1986.
Le Bal, Grasset 1930 Le bal, Les cahiers rouges /Grasset, 1985
Les Mouches d'automne, Grasset 1931L'Affaire Courilof, Grasset, 1933
L'Affaire Courilof, Grasset, 1933 L'affaire Courilof, Les cahiers rouges /Grasset, 1990
Films parlé, Gallimard, 1934 Le Pion sur l'échiquier, Albin Michel, 1934
Le Vin de solitude, Albin Michel 1935
Jézabel, Albin Michel, 1936
La Proie, Albin Michel, 1938 La Proie, Albin Michel, 1992
Deux, Albin Michel, 1939
Les chiens et les loups, Albin Michel, 1940
La Vie de Tchekov, Albin Michel, 1946
Les Biens de ce monde, Albin Michel, 1947
Les Feux de l'automne, Albin Michel, 1957

En castellano:

David Golder. Colección El espejo de tinta, Grijalbo, 1987. Círculo de Lectores, 1988
El baile. Muchnik Editores, 1988
Fogatas. Muchnik Ed., 1988
Los perros y los lobos. Muchnik.
La dramática vida de Anton Chejov. Los libros del Mirasol. Fabril Editora, 1961.

Obra

por Bertis
lunes, 12 de mayo del 2008 a las 16:19
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LA AMANTE DE BOLZANO

Dos hombres, una mujer y la huella imborrable del tiempo. La tercera obra de Márai en abordar estos elementos universales -la escribió en 1940, después de Divorcio en Buda y La herencia de Eszter y antes de la sublime El último encuentro-, culmina asimismo con un conmovedor duelo verbal y psicológico, de múltiples connotaciones, que invita a la reflexión. Y aunque en esta ocasión Márai haya escogido un personaje histórico como Giacomo Casanova, el desarrollo de la narración deja bien claro que, más allá de su dimensión real, el famoso gentilhombre veneciano representa el arquetipo del aventurero intrépido, amoral y sin escrúpulos, un símbolo del hombre que, en su afán por encontrar la felicidad, destruye los medios para alcanzarla.
Fugitivo de la justicia, Casanova se refugia en Bolzano, ciudad donde reside la única mujer que ha amado en toda su vida. Pese a los años transcurridos desde que perdió a Francesca en un duelo con el conde de Parma, el gran seductor nunca ha podido desprenderse del anhelo de poseer a la otrora bellísima joven. Ahora, el destino pone en sus manos la gran ocasión de saciar su deseo insatisfecho: el conde, viejo, cansado y temeroso de perder a su mujer, que sigue enamorada de Casanova, le ofrece dinero y libertad a cambio de decepcionar a Francesca, para lo cual el cínico y superficial mujeriego deberá, en el transcurso de unas horas, realizar la actuación más difícil de su largo historial donjuanesco. Al caer la noche, mientras Casanova se prepara para acudir al baile de máscaras, Francesca lo sorprende presentándose en su aposento. Antes del alba, con el único instrumento de un discurso sincero y apasionado, la amante ingenua despojará al curtido aventurero de todas sus máscaras, obligándolo a enfrentarse con el terror del vacío, la soledad y el exilio.


CONFESIONES DE UN BURGUES


A la temprana edad de treinta y cuatro años, Sándor Márai escribía un libro de memorias de una madurez sorprendente. Fruto de una vida intensa y viajera, las asombrosas páginas de Confesiones de un burgués contienen la raíz de toda la obra del gran escritor húngaro. Aquí están sus lecturas, su obsesión por escribir, su pasión por el periodismo, sus amantes, su matrimonio, los encuentros con autores célebres, los viajes, el sentimiento de desarraigo, el fantasma del alcoholismo.
Descendiente de una rica familia de origen sajón, afincada desde hacía siglos en Hungría, Márai inicia su relato con una descripción de la próspera y confiada burguesía a la que pertenece, que parece vivir en un mundo ideal en el que reinan la cultura y la tolerancia. Esta plácida existencia se verá truncada abruptamente el verano de 1914, en Sarajevo, con el asesinato del heredero al trono de los Habsburgo. Márai es llamado a filas con diecisiete años y, al finalizar la guerra, su familia lo envía a Alemania a estudiar periodismo. Allí, como periodista del prestigioso diario alemán Frankfurter Zeitung, Márai comienza un peregrinaje por la Europa de los años veinte: de Leipzig a Weimar, de Francfort a Berlín, será testigo de la rápida transformación de un continente que, entregado a la frivolidad y el desenfreno, ignora las corrientes de odio que crecen en su seno y que lo conducirán irremediablemente a la catástrofe. Florencia, Londres, Oriente Medio y, por supuesto, París, eje central de la vida bohemia y cosmopolita, serán parte del itinerario de Márai, hasta que por fin, desaparecida su familia y su clase social y desmembrado su país, opta por recluirse en la única patria posible para un escritor, «la patria verdadera, que quizá sea la lengua o quizá la infancia». Así pues, su destino iba a ser dejar constancia de una cultura cuyo esplendor y ocaso había vivido en carne propia, y relatar la historia de esa dolorosa ruptura como último narrador de un universo «que creía en la fuerza de la inteligencia y el espíritu».

DIVORCIO EN BUDA


El último expediente llegado a la mesa de trabajo de Kristóf Kömives, juez en la Budapest de entreguerras, es el divorcio de los Greiner. Un caso más, excepto que el nombre de soltera de la mujer, Anna Fazekas, hace perder al magistrado su inmutable serenidad. El alegre desparpajo de la juventud, un paseo por el lago, una mirada arrebatadora: la evocación de aquellos instantes fugaces son suficientes para perturbar, después de tantos años, el aparente sosiego de su intachable vida burguesa. Y cuando el señor Greiner se presenta en su casa con la noticia del suicidio de su mujer, Kristóf no puede resistirse al aluvión de sentimientos encontrados que inundan su espíritu. Durante el transcurso de una noche, Kristóf asumirá el doble papel de acusado y testigo de la confesión de Greiner, que al desgranar la historia de su matrimonio pondrá de relieve el abismo que separa a los dos hombres; por un lado, el burgués que renunció a la emoción de lo desconocido para perpetuar los sólidos valores de una clase social asentada y satisfecha de sí misma, y por otro, el joven advenedizo que por conquistar una mujer que le estaba vedada se entregó a una existencia erigida sobre la impostura y encorsetada en unos cánones ajenos a su persona. Así pues, con el inminente estallido de la guerra más devastadora que ha conocido la Humanidad como telón de fondo, el azar les otorga la ocasión de reflexionar acerca de aquellas vivencias y sentimientos que nunca habían sido capaces de compartir con nadie, y redimir en parte, si acaso, los errores que les condujeron a la situación actual.
Tras permanecer varios decenios en el olvido, la obra de Sándor Márai fue rescatada hace tres años por la prestigiosa editorial italiana Adelphi, ocupando el primer lugar en las listas de libros más vendidos durante largo tiempo. Divorcio en Buda, al igual que El último encuentro y La herencia de Eszter, marca el apasionante contrapunto entre el ocaso de una época esplendorosa -tal vez el punto más excelso que haya alcanzado la cultura occidental-, y el dilema vital de unos personajes atrapados entre sus miserias personales y la inevitable corriente de la Historia.

LA HERENCIA DE ESZTER


Instalada en la casa que heredó de su padre y con la sola compañía de una pariente anciana, Eszter es una mujer soltera que vive con la placidez y tranquilidad de quien ha logrado adaptarse a lo que la vida le ha deparado. Hasta que un día, inesperadamente, recibe un telegrama de Lajos, viejo amigo de la familia, anunciando su inminente visita. Canalla encantador y sin escrúpulos, cuyas magníficas dotes de actor le confieren un poder de seducción irresistible, Lajos no sólo traicionó a Eszter, sino también destruyó a su familia y les quitó todo lo que poseían, salvo la casa en la que viven y cuyo jardín es su único y escaso medio de subsistencia. Ahora, tras una prolongada ausencia, Lajos regresa y Eszter se prepara para recibirlo conmovida por un torbellino de sentimientos contradictorios. Con la inevitabilidad del destino como eje central de la narración, La herencia de Eszter se desarrolla de una forma totalmente inesperada y paradójica. El vividor y mentiroso Lajos, con su inagotable energía, es un vendaval de vitalidad, alegría y pasión por la vida que sólo por el hecho de existir pone permanentemente en entredicho la aparente solidez de las convenciones morales más arraigadas. Escrita en 1939, tres años antes de El último encuentro, con la misma prosa depurada y precisa que ha admirado a miles de lectores, esta novela es una pequeña joya que merece su lugar entre las mejores obras literarias del siglo.
«Esta novela de Márai lo tiene todo para gustar a quienes admiraron El último encuentro.» L'Espresso
«El anterior libro de Sándor Márai, El último encuentro, ha suscitado en el lector una expectativa exigente, y esta pequeña joya ciertamente no defrauda.» Panorama
«Una novela que confirma a Márai como agudo psicólogo del tormento ineludible [...]. Cuánto ofrece una lectura como ésta, cuánto enriquece, implica, deleita.» Messaggero Veneto

LA HERMANA


Escrita en 1946 a continuación de El último encuentro, esta novela es otro claro exponente de la especial sensibilidad y talento del gran autor húngaro para abordar las preocupaciones primordiales del ser humano, aquellas que trascienden los momentos históricos y las fronteras geográficas. La pasión, el dolor, la enfermedad, el éxtasis del arte y el misterio de la muerte son algunos de esos temas intemporales que Sándor Márai trata magistralmente en estas páginas, la última obra que publicó en su país antes de exiliarse.
En la cumbre de su fama como pianista, Z. se dirige en tren a Florencia invitado por el gobierno italiano para dar un concierto. Poco antes de cruzar la frontera, se siente indispuesto y, tras su actuación, debe ser ingresado en un hospital florentino aquejado de una rara enfermedad vírica. Allí, mientras se debate entre la vida y la muerte, tendrá lugar un diálogo intenso y decisivo con el médico que lo atiende, una indagación sin concesiones sobre el precario equilibrio entre el poder curativo de la ciencia y el espíritu de lucha del paciente. Una noche, presa del delirio causado por la morfina, Z. escucha una voz femenina que le susurra: «no quiero que mueras». Las palabras actúan como un revulsivo que lo llevará a replantearse aspectos fundamentales de su vida.
Pocas veces una novela ha tratado con tanta elegancia y lucidez la profunda relación entre médico y enfermo. Ante el ineludible encuentro con el dolor y la enfermedad, a Z. sólo le queda bucear en los límites de su ser y de sus fantasmas personales.


LA MUJER JUSTA


Tres voces, tres puntos de vista, tres sensibilidades diferentes para desentrañar una historia de pasión, mentiras, traición y crueldad concebida por Sándor Márai en los años cuarenta, los años de El último encuentro y Divorcio en Buda, la época más fértil y lúcida de la obra del gran escritor húngaro. Compuesta de tres monólogos, correspondientes a los tres personajes que conforman la novela, esta edición de La mujer justa reúne por primera vez en castellano las dos primeras partes, publicadas en 1941 en Hungría, y la tercera, escrita durante el exilio italiano de Márai y añadida a la versión alemana de 1949.
Una tarde, en una elegante cafetería de Budapest, una mujer relata a su amiga cómo un día, a raíz de un banal incidente, descubrió que su marido estaba entregado en cuerpo y alma a un amor secreto que lo consumía, y luego su vano intento por reconquistarlo. En la misma ciudad, una noche, el hombre que fue su marido confiesa a un amigo cómo dejó a su esposa por la mujer que deseaba desde años atrás, para después de casarse con ella perderla para siempre. Al alba, en una pequeña pensión romana, una mujer cuenta a su amante cómo ella, de origen humilde, se había casado con un hombre rico, pero el matrimonio había sucumbido al resentimiento y la venganza. Cual marionetas sin derecho a ejercer su voluntad, Marika, Péter y Judit narran su fallida relación con el crudo realismo de quien considera la felicidad un estado elusivo e inalcanzable.
Márai inició su carrera literaria como poeta y ese aliento pervive en La mujer justa. En esta novela están sus páginas más íntimas y desgarradas, las más sabias. Su descripción del amor, la amistad, el sexo, los celos, la soledad, el deseo y la muerte apuntan directamente al centro del alma humana.


EL ÚLTIMO ENCUENTRO


La búsqueda de la verdad como fuerza liberadora, como soporte ético imprescindible para sobrellevar el transcurso de una vida, está en el centro de esta novela magistral, que tras permanecer en el olvido durante más de cincuenta años fue rescatada por la prestigiosa editorial italiana Adelphi y se colocó rápidamente en el primer puesto de las listas de libros más vendidos de Italia. La tremenda exactitud de su prosa, apenas atemperada con un barniz de refinada melancolía, unida a la vigencia de sus propuestas morales, sitúa a Sándor Márai entre los grandes escritores europeos de este siglo. Un pequeño castillo de caza en Hungría, al pie de los Cárpatos, donde alguna vez se celebraron elegantes veladas y cuyos salones decorados al estilo francés se llenaban de la música de Chopin, ha cambiado radicalmente de aspecto.
El esplendor de antaño ya no existe, todo anuncia el final de una época. Dos hombres mayores, que de jóvenes habían sido amigos inseparables, se citan a cenar tras cuarenta años sin verse. Uno ha pasado mucho tiempo en Extremo Oriente, el otro, en cambio, ha permanecido en su propiedad. Pero ambos han vivido a la espera de este momento, pues entre ellos se interpone un secreto de una fuerza singular. Todo converge en un duelo sin armas, aunque tal vez mucho más cruel, cuyo punto en común es el recuerdo imborrable de una mujer. La tensión aumenta, línea tras línea, hasta que se hace casi insoportable, pero la prosa continúa, implacable, precisa, fiel reflejo del empeño de los protagonistas por hurgar hasta en lo más recóndito de sus almas, allí donde se encuentran esas verdades cuyo descubrimiento provoca, al mismo tiempo, un insoslayable dolor y un incontenible impulso vital.


¡TIERRA TIERRA!


Segunda obra autobiográfica de Sándor Márai tras Confesiones de un burgués, éste es el libro más íntimo y desgarrador de todos los escritos por el gran autor húngaro. La clarividencia de su visión política, la profundidad de su análisis histórico, su perspicacia psicológica y su inteligente ironía confluyen en un relato apasionante en el que la Historia se convierte en un asunto personal, en una realidad palpable que traza ineludiblemente el destino de las personas.
Escrita veinte años después de los acontecimientos evocados, ¡Tierra, tierra! sitúa al lector como testigo directo de la agonía de la cultura europea, del proceso brutal de bolchevización emprendido por Rusia y de la indiferencia de Occidente hacia la suerte de cien millones de europeos de esa «periferia» que formaba el antiguo imperio austrohúngaro. Primero, el regreso a Budapest, su casa reducida a escombros, los seis mil libros de su valiosa biblioteca desaparecidos. Después, la terrible constatación de la nueva era que se iniciaba: «Los que llevaban los uniformes eran iguales porque hacían lo mismo: ejecutar el Terror con eficacia. [...] De nuevo se empezaba a perseguir en nombre de la Única Idea Salvadora.» Más tarde, las críticas al sistema represor soviético y su saqueo institucionalizado. Y por último, al comprender que su mera presencia, aunque silenciada por la censura, avalaba el régimen dictatorial impuesto en su país, la decisión del exilio, el precio a pagar para que «no puedan comprarme como individuo».En el verano de 1948, el escritor húngaro aceptó una invitación para participar en unas jornadas literarias en Suiza. El telón de acero todavía no estaba completamente cerrado y él aún resultaba políticamente indiferente a los comunistas. Era su última oportunidad de conseguir un pasaporte para abandonar el país. Márai salió de Hungría con su mujer y su hijo adoptivo para no volver nunca más. A partir de entonces su única patria sería la lengua húngara


LA EXTRAÑA


Rodeado del bullicio de las numerosas familias que veranean en el concurrido Hotel Argentina, en Dubrovnik, Viktor Askenasi, respetado profesor del Instituto de Estudios Orientales de París, soporta a duras penas la asfixiante canícula de la costa dálmata. Cercano a la cincuentena, el profesor ha emprendido un viaje en solitario por el Mediterráneo movido por una inquietud que lo perturba desde siempre y que lo llevó, unos meses antes, a dar un vuelco radical a su vida. Pese a haber descubierto un reducto de libertad, y estar dispuesto a asumir las consecuencias de sus actos como un paso ineludible en el camino hacia la plenitud, Viktor constata que esa libertad tiene otra cara imprevista que lo sume en el desconcierto. Así pues, atormentado por la duda, en un arrebato llama a la puerta de la mujer desconocida con la que acaba de cruzarse en el vestíbulo del hotel, sin saber si del otro lado del umbral lo aguarda la penumbra de la locura o la luz de la verdad.
Publicada en 1934, La extraña es una de las novelas más redondas de Sándor Márai; un texto breve y vibrante que narra un viaje hacia lo más recóndito del alma humana. Márai mantiene sin titubeos la tensión de un relato sobre la ambigüedad del amor, la angustia de la incertidumbre y el abismo de la soledad. Su inolvidable protagonista, Viktor Askenasi, es un hombre en busca de respuestas, un espíritu insatisfecho para quien lo que llamamos amor conduce apenas a una felicidad transitoria, antesala de la inevitable destrucción.

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Reseña biográfica

por Bertis
lunes, 12 de mayo del 2008 a las 16:09
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Reseña biográfica

Sándor Márai nació en 1900 en Kassa, una pequeña ciudad húngara que hoy pertenece a Eslovaquia. Descendiente de una familia acomodada, su infancia y su pubertad fueron algo conflictivas, ya que se escapó de casa y fue internado en un colegio religioso; posteriormente viajó por Europa, y se instaló en Leipzig para estudiar periodismo, carrera que abandonó. Durante su juventud viajó por Europa, sobre todo por Europa Central, y visitó París, la capital cultural de la época, donde convivió con algunos de los representantes más destacados de las vanguardias estéticas del momento.
Abandonó definitivamente su país en 1948 con la llegada del régimen comunista y, tras una breve estancia en Italia, emigró a Estados Unidos. La subsiguiente prohibición de su obra en Hungría hizo caer en el olvido a quien en ese momento estaba considerado uno de los escritores más importantes de la literatura centroeuropea. Así, habría que esperar varios decenios, hasta el ocaso del comunismo, para que este extraordinario escritor fuese redescubierto en su país y en el mundo entero. Sándor Márai se quitó la vida en 1989 en San Diego, California, pocos meses antes de la caída del muro de Berlín.
Aunque Sandor Marai destacó sobre todo por su obra narrativa, también escribió poesía, teatro y ensayo, además de múltiples colaboraciones periodísticas, entre las que se encuentran algunas de las primeras reseñas sobre las obras de Franz Kafka. En sus novelas, escritas originariamente en húngaro y cuidadosamente desarrolladas, Marai analiza la decadencia de la burguesía húngara durante la primera mitad del siglo, en títulos como Divorcio en Buda, El último encuentro o La herencia de Eszter. Además de sus novelas, Marai escribió libros de memorias que retratan las convulsiones sufridas por Hungría durante la primera mitad del siglo XX, como la Primera Guerra Mundial (retratada en Confesiones de un burgués) o las invasiones del ejército nazi, primero, y soviético, después (en ¡Tierra, tierra!).

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